
No encuentro lugar más hermoso que esta habitación
incluso, cuando descubrimos las heridas bajo las mantas
y nos entregamos con ahínco a la ansiedad
que suda y resbala por nuestros cuerpos.
Nada es tan cicatrizador como tu lengua
amarándose violentamente a la mia
mientras intercambiamos el veneno,
yo enfermo de tí y tú, enfermando conmigo.
